al mirar el cielo,
las noches que imaginaba tu calor...
y recuerdo
al mirar ese astro blanco,
cuando quería que -para mí- lo fueras todo...
y bajo la mirada,
me acuesto a tu lado...
y para mí lo eres todo...
A quien dirijo mis versos,
si a tus oídos,
amorosos,
no pueden llegar mis amores?...
A quien le digo mis deseos,
de tenerte en mi pecho,
si tus oídos,
no pueden escuchar mi palpitar?...
A donde se va el amor,
que día a día crece,
y que como una daga,
se va adentrando más en mi ser?...
Es que acaso la luna,
viéndome en esta imperiosa necesidad,
de llegar a tus brazos,
se convierta en mensajera,
de este sentimiento,
de este amor,
que con tus manos has forjado?...
Oh, Luna,
apiádate de mi,
llévale mis congojas,
y báñala con tu luz,
que por un momento,
será el reflejo de mis besos…
De mi alma que le profesa este amor inmortal!!!...
Morir
¿porqué deberé morir?
¿porqué me está prohibido renacer?
¿deberé acaso huir hasta la eternidad?...
Quisiera ser quien soy,
perdonar mi nacimiento,
que me ha condenado
desde ese trágico momento...
Quisiera dejar de morir
a cada instante,
con cada amanecer,
en el que no estás a mi lado...
Perdido en tu pecho,
sin deseos de encontrarme,
sino de perderme más cada vez,
con cada latido, a cada suspiro...
Y me fundo en tí
sin que lo sepas,
y me entrego a tí
sin más reservas...
soy ese dulce dolor
que nunca en tu corazón has sentido...
soy ese insoportable amor
que a fuerza, en tu alma se ha metido...
soy ese profundo martirio
que en tus brazos, a ser amor ha aprendido...